LA LOSA DE LA CULTURA PATRIARCAL
Parece
mentira que a día de hoy, en pleno siglo XXI, con los avances en materia de
comunicación, las nuevas tecnologías de la información, mayor acceso al
conocimiento y a la educación, todavía pese tanto en el imaginario colectivo la
losa de la cultura patriarcal, esa losa que durante tantas décadas ha privado a
las mujeres de su propia identidad y libertad personal. Individuos de todas las
edades se mueven por aquellos estereotipos de género que identifican que es
“eso” de ser mujer y que le diferencia del hombre. Las mujeres culturalmente
hemos estado “sometidas” a la condición de amante dulce, compasiva, empática
ante las necesidades de los demás, nos han “obligado” a una dependencia
asfixiante, pasiva, que hemos asumido para ser dignas del amor del otro. El rol
que se identifica con el género, en el caso del masculino, de dureza,
competitividad, acción y poder, relega a la mujer a un estado de subordinación
y pasividad, que frena y aniquila el desarrollo de las mujeres en todo su
potencial. ¿Por qué se sigue utilizando el sexismo y los estereotipos de género
en las conversaciones, en los puestos de trabajo, en el hogar…..? Muy sencillo,
porque sirve para legitimar y mantener los diferentes estatus entre hombres y
mujeres. Y es aquí, en este punto, donde se identifica “el techo de cristal”,
un techo que no es visible a los ojos pero que inevitablemente impide a las
mujeres acceder a puestos o posiciones sociales de poder.
Algo
tenemos que hacer ante esta realidad, que sigue manteniendo a las mujeres en
situación de desventaja y desigualdad social. Por ello debemos educar en
igualdad, rompiendo las barreras que impiden situarnos a mujeres y hombres en
posiciones de horizontalidad. Y que mejor manera de hacerlo que apostar desde
la educación por la lucha contra toda forma de sexismo, violencia y trato
desigual. Educar desde la infancia en la tolerancia, en el amor y en la
libertad de las personas con independencia del sexo.
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